Para que una obra quede perfecta, uno de los puntos importantes es elegir bien los materiales para el vierteaguas. Este elemento constructivo tiene una función muy concreta e importante: dirigir el agua de lluvia hacia el exterior para evitar así que entre en contacto con el muro o la fachada.
Por eso es fácil de entender que, si el material no es el adecuado o no es resistente, no cumplirá esa función. El resultado será la aparición de filtraciones, manchas negras y otros problemas relacionados con la humedad.
Es importante conocer y entender los materiales de construcción para vierteaguas más utilizados y sus diferencias. Esto te ayudará a tomar una mejor decisión y a proteger la vivienda a largo plazo.
Para asegurar un resultado profesional, es recomendable contar con un servicio especializado de instalación de vierteaguas. Hacerlo por tu cuenta o no contar con la ayuda de profesionales puede ser una muy mala decisión.
La importancia de elegir bien el material del vierteaguas
El vierteaguas está expuesto de forma directa al sol, la lluvia, la nieve, el viento y los cambios de temperatura.
De ahí la importancia de que el material sea resistente y estable, capaz de soportar el paso del tiempo conservando su forma original. Esto permite reconducir correctamente el agua y evacuarla de forma eficaz, evitando que vuelva a la fachada.
Los vierteaguas y los materiales de los que están hechos influyen en la estética, pero sobre todo en la eficacia del sistema.
Debe ser, ante todo, un material con poca porosidad y suficientemente resistente.
Tipos de materiales para vierteaguas exteriores
Existen varios tipos de vierteaguas según el material con el que estén fabricados. Vamos a hacer un repaso para entender las ventajas de los más utilizados y poder ayudarte a elegir:
Vierteaguas de aluminio
El aluminio es uno de los materiales más versátiles y utilizados hoy en día para los vierteaguas exteriores.
Son ligeros, resistentes y no se oxidan, además de otras ventajas que los convierten en un elemento con:
- Alta durabilidad
- Resistencia a la intemperie
- Mínimo mantenimiento
- Buen comportamiento frente al agua
- Estética limpia y moderna
Por estas razones, el aluminio es uno de los materiales de construcción para vierteaguas más utilizados tanto en obra nueva como en rehabilitación. Eso sí, te recomendamos confiar siempre en una empresa especializada en el suministro de vierteaguas para evitar problemas.
Vierteaguas de piedra natural
La piedra natural se ha utilizado tradicionalmente en viviendas antiguas y edificios históricos. Tiene una buena resistencia, pero presenta algunos inconvenientes importantes.
Aunque es robusta, la piedra es porosa. Con el tiempo puede absorber agua y favorecer la aparición de manchas o filtraciones. Además, suele requerir más mantenimiento y su colocación es más compleja.
Vierteaguas de hormigón prefabricado
El hormigón es otro material habitual, sobre todo en construcciones económicas. Su principal ventaja es el precio, pero presenta limitaciones claras.
El hormigón puede fisurarse con los cambios de temperatura. Además, si no tiene un goterón bien definido, el agua acaba resbalando por la fachada. No es el material más duradero frente a la humedad constante.
Vierteaguas de cerámica o gres
Estos vierteaguas se utilizan sobre todo por razones estéticas. Sin embargo, las juntas entre piezas son su punto débil, ya que por ahí suele filtrarse el agua con el paso del tiempo.
Además, son más frágiles frente a golpes y movimientos del soporte. Por eso, no suelen ser la mejor opción en exteriores muy expuestos.
Comparativa de materiales para vierteaguas
Si comparamos los principales materiales para vierteaguas, el aluminio es sin duda el más destacado. Sobresale por su equilibrio entre resistencia, durabilidad y bajo mantenimiento.
Otros materiales pueden funcionar, pero en la mayoría de los casos requieren más mantenimiento y tienen una menor vida útil.
A nivel técnico, el aluminio permite fabricar un elemento constructivo continuo, es decir, sin juntas, con la pendiente correcta y un goterón eficaz. Esto reduce considerablemente el riesgo de filtraciones.
En obra nueva, el aluminio es la opción más completa y una de las más utilizadas. También destaca en obras de rehabilitación por su buena relación calidad-precio, situándose entre los tipos de vierteaguas más habituales.